Declaració sobre „Querida Amazonia“

Declaración inicial del Instituto San Bonifacio sobre la Exhortación Apostólica „Querida Amazonia“

Esta exhortación ha sido esperada con expectación por muchos católicos desde el fin del controvertido Sínodo por la Amazonía. Aunque tomamos una posición crítica – a pesar de nuestra lealtad al sucesor de San Pedro – sobre algunas de las partes de este documento, queremos agradecer a Nuestro Señor por el hecho de que la abolición del celibato sacerdotal exigido por algunos no se contempla de manera explícita en esta exhortación. Vemos esto como un enorme logro de aquellos que luchan por la preservación del celibato sacerdotal y que buscan prevenir el diluir del sacerdocio.

Es importante enfatizar que “la Iglesia Católica es una”. Esta unidad se manifiesta en el hecho de que los miembros individuales de la Iglesia forman una comunidad, el pueblo de Dios, sin importar cuándo y dónde viven o han vivido, si aún están en la tierra o ya han pasado al cielo. Están unidos por las enseñanzas de la Iglesia Católica, que es la Palabra de Dios y por lo tanto, inmutable. Todos los católicos, sin importar cuándo o dónde viven o vivieron, están así unidos a través de las fronteras del espacio y tiempo en una misma fe.

La cuestión de cómo la Palabra de Dios debe ser discernida, interpretada y enseñada ha sido sujeto de intensa controversia a lo largo de la historia. Como regla general, tales controversias fueron por consiguiente decididas por los papas tras profundas disquisiciones teológicas. Y cuando era necesario, las herejías eran condenadas. En el pasado, las herejías que eran subsiguientemente condenadas ex Cathedra eran adoptadas o diseminadas por laicos, monjes, sacerdotes u obispos, y en casos muy raros incluso por papas.

El desarrollo de la historia de las ideas en Occidente, particularmente desde la Revolución Francesa, ha llevado al surgimiento de varias ideologías revolucionarias, liberales, nacionalistas y socialistas, las cuales han sido condenadas en su totalidad en varias encíclicas y otros documentos pontificios. Cuando estas falsas ideas comenzaron a ganar terreno en círculos eclesiásticos, el papa San Pío X las describió y denunció como la “herejía del Modernismo”. Durante más de 100 años un agudo conflicto se ha debatido entre tradicionalistas y modernistas dentro de la Iglesia Católica, los primeros deseando mantener la enseñanza tradicional y las prácticas de la Iglesia sin abandonar las adaptaciones necesarias a las circunstancias actuales, mientras que la segunda posición pretende integrar aspectos de las ideologías condenadas con anterioridad en la doctrina católica.

Muchos católicos hoy en día temen que figuras clave de la jerarquía eclesiástica, incluyendo al Papa Francisco, puedan ser seguidores de las tendencias modernistas que fueron condenadas por sus predecesores, hasta el mismo Benedicto XVI. Compartimos estos temores.

Fuerzas significativas dentro de la jerarquía católica han intentando utilizar el Sínodo por la Amazonía para promover la abolición del celibato sacerdotal y la ordenación de mujeres como sacerdotisas católicas. Hemos escuchado estas exigencias de manera regular desde la década de 1960; y todas han sido rechazadas de manera consistente por todos los papas. Sin embargo, se esperaba la introducción de los llamados “Viri probati” y la admisión de mujeres a órdenes menores dentro de la jerarquía en el documento sinodal final. Sólo podemos imaginar la opinión privada del Papa Francisco sobre el asunto de los “Viri probati”, ya que hasta hora, sus declaraciones públicas sobre este tema no han sido concluyentes.

En la exhortación apostólica no hay una llamada a aprobarlos para la región amazónica (como muchos temían que iba a ser el caso), pero su aprobación tampoco está explícitamente descartada. En la sección 89 incluso se dice que “en las circunstancias concretas en la región amazónica, particularmente en sus selvas y lugares más remotos, se han de buscar maneras para asegurar el ministerio sacerdotal”. La exhortación otorga pocos detalles que especifiquen la naturaleza de dichas “maneras”. Pero lo que es sorprendente es la referencia a la necesidad de “buscar maneras” – la Iglesia puede remontarse 2000 años a su experiencia en labor misionera y provisión de pastoral sacerdotal en áreas remotas: mientras la Iglesia abierta y fielmente declare y viva la fe, siempre habrá muchas vocaciones para el sacerdocio.

Además de esto y desde un punto de vista puramente práctico hay, como recientemente ha expuesto el Cardenal Schönborn en una entrevista en la televisión austríaca, miles de sacerdotes iberoamericanos que en la actualidad trabajan en América del Norte. ¿Por qué están en Norteamérica y no en la región amazónica donde, aparentemente, hay un déficit de sacerdotes? De acuerdo con el corresponsal en Brasil de EWTN, Rafael Tavares, la mayoría de los cristianos en la región amazónica son protestantes evangélicos; los católicos son menos de un cuarto de todos los cristianos en la zona y un 80% de los mismos viven en ciudades con estructuras parroquiales apropiadas. Hay muy pocas comunidades católicas que realmente casi nunca ven a un sacerdote.

Como se ha mencionado anteriormente, no hay una llamada explícita para la ordenación de “Viri probati” en la Exhortación. Estamos convencidos que el hecho de que esta llamada haya ahora sido omitida en el documento pontificio se deba a la publicación del libro escrito por el Cardenal Sarah y Benedicto XVI, en donde la enseñanza de la Iglesia sobre el celibato se ha expuesto una vez más de manera clara y de forma muy comprensible.

Debemos, no obstante, permanecer vigilantes en este asunto. La Sección 92 de la Exhortación Apostólica llama a la consagración de muchos más diáconos permanentes (es decir, casados) en la región amazónica y el pie de página 120 reitera la exigencia hecha durante el sínodo para la introducción de un “rito amazónico”. Se teme que tras un período de tiempo, cuando la comisión responsable de este asunto haya designado dicho rito y la discusión sobre el celibato sacerdotal se haya calmado, se concederá permiso para ordenar a algunos de estos diáconos bajo el rito amazónico – una tendencia que inmediatamente sería seguida por la Conferencia Episcopal alemana y otras conferencias episcopales con orientación similar. Sería el final del celibato obligatorio en la Iglesia Latina.

Una nota positiva, las secciones 100 y 101 contienen una negativa bastante inequívoca a la llamada ordenación sacerdotal femenina.

La Sección 37 arguye sobre la necesidad de incorporar elementos externos en las culturas indígenas. Las ONG que trabajan en la zona y cuya labor es expresamente elogiada en la Exhortación, al igual que el propio Papa Francisco, a menudo se refieren a las culturas de dicha región como modelos de vida comunitaria y de conexión muy cercana a la naturaleza, algo que en Occidente deberíamos imitar; sin embargo, muchas de estas ONG (especialmente la Fundación Gaia-Amazonas) consideran que su misión es la de introducir ideas occidentales modernas, tales como el feminismo y la ideología de género en estas culturas. No está claro lo que el Papa Francisco realmente quiere decir en la sección 37.

En varios párrafos, la región del Amazonas se presenta como un lugar especial y místico, donde Dios se manifiesta más que en otras regiones del mundo (ver la sección 57). Una y otra vez se mencionan las experiencias “cósmicas” y la “contemplación cósmica” que son reminiscencias de las ideas panteístas que regían en la Europa pre-cristiana. La Sección 55 también nos dice que la región amazónica debería ser “como una madre” para nosotros. La Sección 56 incluso menciona la “comunión” con la selva y una oración para la iluminación bajo el “antiguo eucalipto” que se mezclará con “la canción del eterno follaje”. No importa que dicho eucalipto no sea autóctono de la selva amazónica (ya que es autóctono de Australia): lo que llama particularmente la atención es el tono intrínsecamente panteísta.

En la Sección 73 se menciona un poema del obispo Pedro Casaldáliga (un marxista convencido y teólogo de la liberación); esto complementa la elección general de la terminología típicamente socialista (“derechos sociales”, etc.) en varias partes.

La Sección 81 se refiere a los sacramentos como un “camino privilegiado”. Como católicos estamos convencidos que son el único camino a Dios. En la Sección 84 se nos dice que la disciplina sacramental no debería excluir a nadie en la región amazónica, ya que la Iglesia debería otorgar “consuelo y aceptación” en situaciones difíciles, en vez de regulaciones que harían que la gente se sintiese “juzgada y abandonada”. Esto es una reminiscencia del argumento expuesto en la carta post-sinodal “Amoris Laetitia” en lo referente a la cuestión de admitir a parejas divorciadas y vueltas a casar a la Sagrada Comunión para evitar que éstas se sintiesen “juzgadas y abandonadas”. ¿Es que la enseñanza de la Iglesia – que explícitamente dice que sólo se puede recibir la Comunión tras haberse confesado y haberse arrepentido de todos los pecados graves – no es aplicable en la región amazónica?

Éstas y otras preguntas quedan sin responder en la Exhortación y puede que sean un desencadenante para muchas discusiones en los próximos meses. Mientras tanto se debe resaltar que – a pesar de las objeciones que se detallan anteriormente – el contenido de esta Exhortación debe estimarse como un logro enorme por parte de todos aquellos que luchan por la preservación del celibato sacerdotal y por evitar un sacerdocio diluido. El gran número de publicaciones teológicas e históricas sobre este asunto que han surgido en los últimos meses, el trabajo incansable de tantos periodistas católicos, la valiente defensa de la tradición por parte de cardenales, obispos, sacerdotes y laicos firmes y, sobre todo, las incesantes oraciones de millones de católicos fieles en todo el mundo han dado su fruto. El intento de obtener el beneplácito de un documento pontificio oficial a los planes de la ordenación sacerdotal de los “viri probati“ se ha evitado por ahora.

Deo gratias!